martes, 24 de noviembre de 2015

PAZ, Respeto y Armisticio.

Guardo en mi piel las cicatrices que la vida me regaló.
En el alma: el dolor, la impotencia y humillación
que la maldad del hombre me otorgó.
¡Aun así, ruego al SER o al sujeto, respeto y armisticio!
Tristemente no bastan las palabras
no hay vuelta atrás, en mentes desgastadas,
la esperanza se pierde entre las grietas
el lodo sustituye los vergeles, y los charcos
embarran las callejas -olor ferroso las perfuma-
no hay aserrín que absorba tanta sangre,
ni árboles que resistan tantas cuerdas.
El mundo está al revés...
y no hay nadie que frene esta contienda.
Solo unos pocos gritan a los vientos...
generosos lamentan los destinos,
dicen basta a tanto desatino.
Poetas que lamentan el destierro,
hombres de bien con restos de conciencia.
Mientras otros se ponen cartelillos,
maestros de la nada con librillos...
cantan amores que jamás han conocido
alabándose así mismos... mediocres esperpentos,
comparten sin juicio ni armisticio
lamentos de contiendas inventadas.
Fracasos y vergüenzas de si mismos.
No recuerdan que la memoria es infinita
y todos recordamos los cuchillos, las lanzas,
las nubes, las tormentas y el granizo.
Pero llegó la hora de clamar ¡Paz, Respeto y Armisticio!.

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